La Hacienda de Bombona, Puesto de mando de Bolivar en la Batalla de Bombona

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Este articulo salio publicado en el Diario del Sur, del Domingo 8 de Julio de 2012.

LA HACIENDA DE BOMBONA – PUESTO DE MANDO DE SIMON BOLIVAR

Fotografía: Isidoro Medina Patiño
Investigación: Fundación Estanislao Merchancano-Isidoro Medina Patiño

La hacienda de Bomboná, fue escenario de primer orden, en el proceso de la independencia de Colombia y en Abril de 1822 fue el Cuartel general de Simón Bolívar y la casona republicana o casa mayor, fue habilitada como Hospital de Guerra, para atender a los múltiples heridos que se produjeron en la Batalla de Bomboná o de Cariaco. En este maravilloso, pero a la vez infranqueable territorio se enfrentaron, el ejército patriota comandado por Simón Bolívar y el realista bajo el mando de Modesto Basilio García. Esta Hacienda en esa época, era de propiedad de Don Tomas de Santacruz, conocido hombre Pastuso, adepto a la causa de la autonomía pastusa.

A manera de resumen, podemos decir que las tropas patriotas contaban con 2.000 hombres, divididas en una división de vanguardia al mando del General de Brigada Pedro León Torres y una segunda división bajo el mando del General de Brigada Manuel Valdez, las dos fuerzas contaban con 1.600 hombres de infantería y 400 de Caballería. Las divisiones estaban conformadas por los siguientes batallones: Bogotá (500 hombres) el Vargas (400 h), 1° Guias (100 h), 2° de guias (100 h), El Rifles (400 h), Vencedores en Boyacá (300 h), Cazadores montados (100 h) y Lanceros (100 H).

A su turno las fuerzas realistas con el apoyo de las milicias pastusas contaban con 1.055 hombres, de los cuales 1.035 correspondían a la infantería y 20 eran artilleros, los batallones que conformaban esta fuerza eran: Aragón (210 H), Cataluña (180 h), Milicias de Pasto (645 h) y la artillería (20 h).

La Batalla de Bomboná o de Cariaco efectuada el 7 de Abril de 1822, se efectuó en un escenario cercano al municipio de Consacá, es una meseta ligeramente inclinada, como si fuera el peldaño más bajo de la pirámide del Galeras, antes de precipitarse verticalmente al Guaitara y limita al Norte por la quebrada Changota. Tiene una extensión aproximada de 4 kilómetros de Sur a Norte y de Oriente a Occidente, en su parte más ancha unos 3. Con dirección al Sur, la planicie está cortada en el centro por el rio Azufral y al fondo por el cariaco, los cuales nacen en el Galeras y corriendo por zanjones profundos llevan de Oriente a Occidente sus aguas a el Guaitara. Su altura aproximada es de 1.500 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura agradable de 20 grados centígrados.

La Hacienda de Bomboná, queda en el antiguo camino que por el Norte venia de Veracruz bajaba a Consacá, atravesaba penosamente la cuenca del Rio Azufral y por el centro de la planicie se llegaba a la Hacienda, para buscar al fondo del paisaje, el rio cariaco, se asciende a la hacienda del mismo nombre y continua en ascenso todavía más pronunciado y largo, hacia los cerros de San Rafael, la Guaca, Chapacual y el municipio de Yacuanquer.

El profundo tajo del Cariaco, solamente podía cruzarse por el camino, el puente construido en esa época con madera terraplenada sobre el rio, media 1.50 metros de ancho. Es decir, únicamente permitía el paso de dos hombres de frente. La pared sur del cauce estaba cubierta por un espeso bosque, que además de esconder el ejercito realista y a las milicias pastusas, les dio oportunidad para construir fortificaciones con árboles y hacer prácticamente imposible el transito al ejercito republicano.

Era tan difícil el paso por este lugar, que los historiadores cuentan que: Simón Bolivar, quien se encontraba dirigiendo la batalla desde una gran piedra colocada a trescientos metros del zanjón y desde la cual observaba apenas parte de este accidente; confiando en que sus hombres podían atravesarlo exclamo: “Que bien entra mi gente”, a lo cual algún oficial de su estado mayor le replicó: “Si mi general, pero no salen”. Esta anécdota nos ilustra que fueron varios, consecutivos y valerosos los ataques patriotas; que impotentes una y otra vez, se estrellaron contra esta muralla natural y con la valentía de la fuerzas pastusas.

Si bien la historia oficial cuenta que Bolívar triunfó en la Batalla de Bombona, ya que el 8 de Abril de 1822 pudo ocupar el campo realista de Cariaco, su bajas entre oficiales y soldados fue tan considerable, que no pudo continuar hacia el Sur a encontarse con Sucre y tuvo que devolverse por donde vino. Se regreso al Norte y trasladó su cuartel general y su maltrecho ejercito a la Hacienda del Trapiche en el Cauca. Se calcula que en esta batalla perdió el 65% de sus efectivos, esto es de los 2.000 hombres con los que llegó, solo volvieron 700 y lo que es más grave, como fruto de sus equivocadas decisiones militares, Bolívar perdió oficiales curtidos y valerosos, como el General de Brigada Pedro León Torres, quien murió días después en Yacuanquer, sitio al que fue llevado por los Pastusos y en donde se le brindo todas las atenciones que su rango militar y dignidad humana merecían. Bolívar antes de partir hacia el Cauca, le escribe una carta a Basilio García, en la cual le recomienda especialmente a sus oficiales heridos, Pedro León Torres y el Capitán Murillo.

Por su parte el bando realista y pastuso, apenas tuvo 20 muertos y 60 heridos, lo cual demuestra el control absoluto sobre el campo de batalla y el conocimiento de los intrincados caminos, desfiladeros y rincones de la geografía aledaña a las Haciendas de Bomboná y Cariaco. Nos preguntamos ahora, ¿porque? posteriormente se realiza una capitulación por parte de Basilio García y no aprovechó, el estado casi de indefensión del ejercito del libertador?

Este tema, lo expondremos la próxima semana, cuando ubicaremos el puesto de mando de Basilio García, en la Hacienda de Cariaco. No obstante queremos llamar la atención para que estos parajes que guardan tanta historia regional, sean preservados. Razón por la cual hacemos un fraterno llamado a sus actuales propietarios, para que en unión de los municipios, gobernación y el Ministerio de Cultura, se eleve estos sitios a la categoría de Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional y se gestione recursos para lograr su total reconstrucción y preservación; no hacerlo sería atentar en contra de la memoria regional.


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