“LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIAN Y EL ORIGEN DEL CARNAVAL”

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Placa de la Pampa de San Sebastián en Pasto

Cuando acaba el año, empieza el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, razón por la cual en esta oportunidad queremos presentar una versión poco conocida, pero muy bien documentada sobre el origen de esta festividad popular. Precisaremos como este magnífico evento cultural, tuvo su origen en el Pasto colonial del siglo XVIII y como los vecinos de la parroquia de San Sebastián son los gestores originales del mismo y como nace en un pacto multicultural, en donde los pastusos de ese entonces, se ponen de acuerdo para que a partir de la fiesta y la alegría se derrote a la muerte y a la desesperanza.

Empecemos anotando que nuestro carnaval es el más antiguo, el más intercultural y, en consecuencia, el más abierto y participativo de Colombia. Desde mediados del siglo XVIII, esta fiesta colectiva expresa el consenso entre siete culturas e idiomas muy diferentes entre sí (Quillasingas, Sucumbíos, Lagunas, Yanaconas, Pastos, Españoles y Africanos), todas ellas presentes en la ciudad en ese momento y la mayoría a partir de su fundación en 1540.

Documento Colonial 1719

El sentido carnavalesco de nuestra fiesta, tiene que ver, como ya se expresó, con el triunfó de la vitalidad y la vida sobre las hambrunas generalizadas y las pestes, así como con el incierto futuro, que en la región se habían impuesto, en virtud del cambio climático o glaciación ocurrida entre 1650 y 1721. Sumada a la guerra civil entre pastusos ocurrida entre 1701-1702, y la continua percepción de sus habitantes, de que Pasto, podía aspirar a una autonomía, que se sustentaba en las inmensas riquezas que la naturaleza le había regalado a la región.

Desde 1719 y por una iniciativa netamente ciudadana, se empieza a gestar la posibilidad de celebrar, en el 6 de enero, una fiesta profana de gran alcance entre los vecinos y devotos de San Sebastián dentro de la parroquia del mismo nombre en Pasto; en razón de que el párroco y el vicario de la ciudad protestaron ante la Audiencia de Quito porque el 20 de Enero, día del Santo mártir, por la tarde se realizaban bailes de disfraces colectivos y con juegos, por entonces poco recomendables, como el del “columpio” para los adultos y la muchachada. La devoción a San Sebastián, fue asimilada por las comunidades indígenas, quienes lo equiparaban con sus dioses (dios del trueno) y sus conceptos de vitalidad, acordémonos que este mártir era el santo de las pestes y la desesperanza.

Documento Colonial de 1793

Imagen de San Sebastián

Dicha festividad se inició el 6 de Enero o día de “reyes magos” en el Pasto colonial, de acuerdo con un documento de 1793 que existe en el Archivo Histórico de Pasto, y, año tras año y con poca interrupción, se definió, en el siglo XX, como una secuencia de fiestas que empieza el 28 de Diciembre o “ Día de los Inocentes” y termina el 6 de Enero, pero sin enterrar o liquidar al Carnaval por cuanto esta fiesta colectiva contiene una enorme capacidad para resucitar y reinventarse.

Por los factores que acompañaron a su creación, el Carnaval de Pasto adquirió una especial y vitalista dedicatoria a la niñez y la juventud, y, al mismo tiempo, un énfasis en las tres últimas fases de aquella secuencia de fiestas. Es por ello que, desde hace unos noventa años, se lo conoce como “Carnaval de Negros y Blancos” a realizarse el 4 (día de la “Familia Castañeda” o de lo rural Americano), el 5 (día del “Juego de Negros o de África) y el 6 (día del “Juego de Blancos o de Europa) de Enero.

Dadas sus principales características y su tendencia cosmopolita, estas fases carnavalescas, en los días citados, también se celebran en todo el Sur de Colombia (Departamentos de Nariño y Putumayo), reuniendo así a no menos de un millón y medio de personas, sin contar a los miles de visitantes y con una creciente influencia cultural en el occidente Colombiano y en el vecino Ecuador.

Lámina de un Disfraz Colonial

De ello deben estar orgullosos los parroquianos del antiguo barrio de San Sebastián, en especial los descendientes de su cofradía creada en 1580, cuando Juan de Quirós, hijo de Bernaldo de Quirós (de los primeros pobladores de Pasto en el Valle de Atriz) y de una indígena pastusa llamada Magdalena, de profesión herrero, emprende la construcción de la iglesia en honor al santo más venerado en España y el mediterráneo, exceptuando al apóstol Santiago. Hoy la parroquia de San Sebastián, es tal vez la que más conserva un sentido de “pastusidad” o de identidad citadina, y se ha transformado en siete barrios, habitados por unos 50.000 habitantes o sea casi el 10 % de la población de nuestro municipio.

Testamento de Juan de Quiroz de 1615

Por todo lo anteriormente anotado, el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, no solo es andino; sino como ya se expuso, es la síntesis de varias manifestaciones culturales que aportan sus propias visiones. Por otra parte, el carnaval no es un desfile majestuoso, sino principalmente es un homenaje a la fiesta y a la alegría, la misma que debe preservarse a toda costa, en su sentido colectivo y popular, aún en contra de todos los intereses mercantilistas que lo rondan, pero para conservarlo, debemos seguir investigando y explorando en su rica historia y mantenernos atentos para que el mismo perviva.

Carnaval de Negros y Blancos

Tal es el origen, suficientemente documentado, de la fiesta que ya va a cumplir 220 años de existencia y que mejor ha conservado los antiguos rasgos del carnaval europeo y de otras festividades indígenas y afroamericanas y que están en riesgo de ser desplazados por el mero espectáculo y el exceso de reglamentos, no salidas del consenso popular. Análisis que muy bien ha ubicado y debatido la periodista norteamericana Barbara Ehrenreich, en su hermoso libro “Dancing in the Streets”, cuando manifiesta que todas las personas tienen: “La necesidad de transformar la apariencia de uno, para bailar al aire libre, para burlarse de los poderosos y abrazar a perfectos extraños, lo cual no es fácil de eliminar.”

Juego Caricia en Carnaval

Para quién quiera mayor información y ampliación sobre estos temas, pueden encontrarlos en la obra “La Historia no contada del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto”, investigación realizada por Armando Oviedo Zambrano y Jesús Alberto Cabrera Zambrano. E-mail: bci.proyectos@gmail.com


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